La relación con los padres


En esta etapa, los adolescentes comienzan a reducir la cantidad de personas en sus contactos grupales.
Su capacidad de entablar nuevas relaciones y la tendencia a la intimación, quitan superficialidad y la amistad juguetona de la a niñez. Formándose así, las amistades de toda la vida, poniéndose de relieve, la seriedad en el contacto entre ambos sexos. Lo que indica un buen índice de maduración.
La tendencia a reducir los contactos, hace que el YO se aísle conscientemente y quede en soledad. El joven vivencia la soledad, como pena, pero no obstante como una necesidad. A ello se opone el constante deseo de contacto, el lamento por el amigo/a o por un ser a quien se puede decir todo lo que uno mismo no puede resolver.Los amigos/as son para el adolescente su lugar de su actividad, de donde surge su iniciativa, su espíritu aventurero y en donde comienzan a surgir las necesidades románticas.
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